dimarts, 7 de juny del 2011

Fin

Una neurona de mi cerebro le ha dicho a la otra:
-                - Oye, ya no hay sinapsis. Estoy exhausta.

Diciembre

                -  Me salvaste la vida. Cuando creía no tener fuerzas para seguir avanzando, cuando pensaba que la vida me había abandonado, llegaste tú. Éramos dos personas que nos sentíamos solas, en una noche de diciembre. Teníamos frío y falta de amor. Siempre recordaré la noche en la que nos conocimos. Ni que quisiera la podría olvidar. Estaba sólo y amargado en la barra de aquél bar, y tú entraste y te sentaste a mi lado. Estabas dolida, te hicieron daño. Te pedí si tenías fuego, y me regalaste un mechero, diciéndome que estaba maldito. Nos emborrachamos juntos. Estoy seguro que dábamos pena. Luego paseamos bajo las luces navideñas y nos sentamos en un banco al lado del río. Me contaste que no querías estar sola otras navidades, que la navidad es la única época del año que no se debe pasar en soledad, que es muy triste. Sentías que la vida te estaba pasando demasiado rápido, que tu tiempo se estaba consumiendo. Ahora entiendo esas palabras. Luego echaste a llorar cómo una niña pequeña y te refugiaste en mis brazos. Olí tu pelo, y sentí que una droga recorría todas las venas de mi cuerpo. Nos dormimos abrazados en ese banco. Éramos dos desconocidos, pero teníamos una cosa en común, y nuestros destinos se encontraron, cómo cuando se cruzan dos ríos que se unen hasta llegar al mar. A la mañana siguiente, comprendí que tú eras la persona que estaba esperando. Y que nosotros dos, juntos, íbamos a desembarcar en una vida nueva. Cuidaste siempre de mí y me protegiste. Pero si hubiera sabido todo esto antes, hubiera aprovechado al máximo cada segundo a tu lado. Pero sé que me querías, y eso es más que suficiente. Has hecho que vuelva a creer en el amor. Tú cambiaste mi vida, y te lo debo todo. Gracias.
Una lágrima bajó por mi mejilla, y cayó encima del papel. Levanté mi cabeza, y vi que todos me estaban mirando con lástima. Husmeé en el bolsillo de la americana, y cogí el mechero con fuerza. Aún con la mano en el bolsillo bajé del altar y me senté en el banco.
                                                                                               Mariona Rodríguez

dilluns, 6 de juny del 2011

Consecuencias

Estoy asustado, pero sé que lo merezco. La quiero muchísimo, más que nada en el mundo. La quiero más que él, sin duda. Pero por alguna razón eso no era suficiente. Yo la hubiera hecho feliz, soy un buen tipo. Lo que hice fue sin pensar, estaba furioso. Creí que me quería, pero sólo fui un juego para ella. Entonces, exploté. No pude contener mi rabia. Y ahora debo atenerme a las consecuencias. Cierro los ojos. Pienso en ella, como si pudiera dejar de hacerlo, y sonrío. Veo su rostro, inolvidable para mi cerebro, huelo su pelo, como si estuviese delante de mí. Abro los ojos, y veo que el hombre sonríe con malicia. Sé que ha llegado mi hora. Oigo un disparo, y no puedo evitar pensar sarcásticamente que la envidia mata. 
                                                                                               Mariona Rodríguez
http://www.youtube.com/watch?v=KV2ssT8lzj8&ob=av2e

Decepción


Simplemente soy incapaz de entenderlo. Pero qué diablos les pasaba por la cabeza. Cómo podían acostarse por las noches, al lado de sus esposas, que alguna vez demostraron haber tenido sentimientos por ellas, y lo que es más frustrante, cómo diablos conseguían dormir, e incluso soñar algo bonito. De dónde sacaban las fuerzas para levantarse de su cómoda cama e ir a almorzar, junto con sus queridos hijos, a los cuáles protegerían hasta morir. Cómo alguien puede vivir así consigo mismo. Cómo es posible que creyeran todas esas mentiras. Cómo pudieron obedecer a un absoluto enfermo. Cómo puedes seguir con tu vida, cuando cada día eres el responsable de cientos de muertes, cuando ves a esos cuerpos esqueléticos y desnudos, haciéndoles pensar que son inferiores a ti y que a lo mejor sí son animales. No sentir nada cuando algunos saltan del precipicio después de haber subido los tres cientos malditos escalones con una piedra de cuarenta quilos como mínimo, o quedarte ahí parado cuando ellos creían que sólo iban a darse una ducha de agua fría. Y entonces te das cuenta que la estupidez humana ha llegado a un grado culminante y colosal. Piensas si seremos capaces de aprender de este gravísimo error, pero comprendes que la muerte de tantas personas no ha sido suficiente para asimilar que todos somos iguales y que todas las vidas tienen el mismo valor. Soy consciente de mi ingenuidad, la realidad me fustiga cada mañana al despertar.
                                                                                              Mariona Rodríguez
http://www.youtube.com/watch?v=ZpA0l2WB86E

diumenge, 5 de juny del 2011

Para mi abuelo

 Mi abuelo me enseñó a amar la vida. Cuando me veía llorar me gritaba. Llorar es demasiado fácil, me decía, sonríe y no dejes que nadie te arrebate esas lágrimas, nadie las merece. Ríete a carcajadas siempre que puedas, que es una forma de prolongar tu existencia. No seas estúpido, y no pierdas el tiempo enfadándote con tus seres queridos. Aprende, cuanto más cosas mejor, así tendrás más experiencia para compartir. Recuerda siempre aquellos buenos momentos, que son el motivo por el cual la vida vale la pena. Cuando alguien de tu alrededor muera, no lo sientas. Si lo sientes, es que no le has dicho te quiero las veces que deberías haberlo hecho. No huyas de tus miedos, afróntalos. No dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo, si tienes un sueño, protégelo. Las personas que no son capaces de hacer algo te dirán que tú tampoco puedes. Es tu vida, y es tu responsabilidad vivir cada día como si fuese el último. Si lo haces, cuando mueras vas a ser feliz. Habrás tenido una vida plena.
 Mi abuelo me decía siempre que la vida es un largo viaje de búsqueda, un viaje de búsqueda de la felicidad. Siempre me decía que el no amó la vida, que desaprovechó su oportunidad, y que se sentía imbécil por ello. Que la vida es un tesoro, y vivir intensamente es su llave.
                                                                                             Mariona Rodríguez
http://www.youtube.com/watch?v=5FEgkMe50rQ

diumenge, 24 d’abril del 2011

Ausencia


Habré de levantar la vasta vida 
que aún ahora es tu espejo: 
cada mañana habré de reconstruirla. 
Desde que te alejaste, 
cuántos lugares se han tornado vanos 
y sin sentido, iguales 
a luces en el día. 
Tardes que fueron nicho de tu imagen, 
músicas en que siempre me aguardabas, 
palabras de aquel tiempo, 
yo tendré que quebrarlas con mis manos. 
¿En qué hondonada esconderé mi alma 
para que no vea tu ausencia 
que como un sol terrible, sin ocaso, 
brilla definitiva y despiadada? 
Tu ausencia me rodea 
como la cuerda a la garganta, 
el mar al que se hunde.
                                                             J. L. Borges


http://www.youtube.com/watch?v=CqdcDGmtJqI

dimarts, 19 d’abril del 2011

IN MEMORIAM


 Parecía ficción. Algunos llegaron a pensar que era el fin del mundo. Me sentía tan impotente por lo que estaban sufriendo. Y yo aquí, sin poder hacer nada. Me da rabia, ellos lo han perdido todo. Me preocupa una mierda el examen, cuando ellos están entre la vida y la muerte. No quiero estar bien, si ellos lo están pasando tan mal. No lo merecen. Quiero ayudarles, pero lo que yo pueda hacer, no servirá de mucho. La naturaleza es sabia. La naturaleza sabe que lo estamos haciendo mal. Y lo que ha ocurrido en Japón no es casualidad. Ha sido sólo un aviso, un aviso a la humanidad.
 El día 11 de marzo de 2011 no va a olvidarse en mucho tiempo. Ese día a las 6:46 (hora española) Japón sufría un terremoto de magnitud 8.9 en la escala de Richter. Parecía que ese terremoto no habia provocado grandes daños. Los edificios aguantaron muy bien la sacudida. Pero desgraciadamente, eso era sólo el principio. El movimiento sísmico de las placas provocó un gigantesco tsunami que barrió las costas del noroeste de Japón. Cuando miraba las imágenes, las casas y los edificios parecían de juguete. El agua se los comió como si nada. Pero lo peor aún estaba por llegar. La central nuclear de Fukushima (1971) no pudo soportar el terremoto. El tsunami impidió la refrigeración del reactor 1. La presión dentro de la central empezó a subir. La central comenzó a liberar gases radiactivos. Pocos días después se produce la explosión del reactor 3. Este accidente nuclear nos llevó a los países desarrollados a cuestionarnos su peligro y si de verdad estábamos dispuestos a correr ese riesgo. Mientras tanto, en algunas zonas de Japón la radiación es cuatrocientas veces superior a la normal. Japón lucha a contra reloj para evitar otro Chernóbil. Cincuenta personas sacrifican sus vidas por intentar combatir contra los reactores. Luchan armados con agua de mar, respirando cada día un número tan elevado de radiación que su cuerpo no puede asimilar. Y son completamente conscientes que dentro de poco tiempo van a morir. Cincuenta personas sacrifican sus vidas para salvar a su gente, a su país. Cincuenta personas con un corazón demasiado grande para su pecho. Cincuenta personas que serán recordadas como héroes.
La catástrofe de Japón ha terminado con la vida de 8.450 personas, y hay 13.000 personas desaparecidas. En muchas zonas del país no hay electricidad, ni agua, ni comida. Las personas que han perdido su hogar a causa del tsunami están refugiadas en pabellones y oficinas. Sin embargo, el caos de Japón no se huele en las calles. En los supermercados la gente hace cola, espera su turno, paciente, para poder comer. Nadie roba, ni destroza nada. Se ayudan los unos a los otros. La cultura japonesa es un ejemplo de civismo, digna de admirar. Si esta horrible catástrofe pasara aquí, los daños se hubieran triplicado y el caos hubiese sido absoluto. Me odio por decir esto, pero suerte que se ha sido en Japón. Japón es el país más avanzado. Su crecimiento ha sido impresionante, muy rápido y en muy poco tiempo. Los edificios construidos están diseñados para soportar grandes terremotos. Tienen un ejército, unos equipos de rescate, una policía, unos bomberos de muy buena calidad.
Esto ya ha pasado antes. Japón ya ha estado en estado crítico una vez: cuando finalizó la segunda guerra mundial. Japón estaba destrozado, aniquilado. Apuesto por Japón y sé que saldrá adelante, porque ya lo hizo una vez. No existe país igual. Hay talento, trabajo, esfuerzo, respeto, valentía, capacidad y ganas de crear. Cuando Japón se recupere, preparémonos, porque quien se tropieza con la misma piedra dos veces, no lo hace tres. Japón ya sabe donde está la piedra. Por eso va dos pasos por delante.