Estamos obsesionados en encontrar la perfección. Vivimos pendientes de gustar a los demás, y de procurar no dar un paso en falso. Intentando parecernos a aquellos que agradan a todos. Presionados por la sociedad, amenazados por la soledad. No podremos seguir soportando este peso sobre nuestros hombros demasiado tiempo. Y es que la perfección, en realidad, no existe. Es solo otro estúpido invento del ser humano, que se creó a base de pequeños defectos. La perfección no es nada más que la ausencia de taras, de errores. Es una mentira piadosa que el colectivo ha ido alimentando. Lo más perfecto que existe, es la verdad de que no hay dos personas iguales, y el regalo que nos da la vida es tener la posibilidad de conocer a la gente que nos rodea.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada