Mi pelo bailando con el aire, y mi sonrisa desafiando el sol. Mis manos, a las tres menos diez, tiemblan de emoción. Al fin, mis pulmones respiran libertad. Los árboles pasan deprisa, las montañas y las sierras avanzan a mi lado. Nunca había visto un cielo más azul, mi vida empieza hoy. En medio de ninguna parte está la carretera más larga y más recta que he visto jamás, y mi humilde coche la peina con suavidad, para no perder ni un solo detalle del paisaje, para saborear cada instante hasta el final. No sé a donde voy. Pero si sé a donde no quiero volver, y para mí, esta carretera, es de sentido único.
dimecres, 28 de setembre del 2011
Perfectamente inexistente
Estamos obsesionados en encontrar la perfección. Vivimos pendientes de gustar a los demás, y de procurar no dar un paso en falso. Intentando parecernos a aquellos que agradan a todos. Presionados por la sociedad, amenazados por la soledad. No podremos seguir soportando este peso sobre nuestros hombros demasiado tiempo. Y es que la perfección, en realidad, no existe. Es solo otro estúpido invento del ser humano, que se creó a base de pequeños defectos. La perfección no es nada más que la ausencia de taras, de errores. Es una mentira piadosa que el colectivo ha ido alimentando. Lo más perfecto que existe, es la verdad de que no hay dos personas iguales, y el regalo que nos da la vida es tener la posibilidad de conocer a la gente que nos rodea.
diumenge, 25 de setembre del 2011
You're gone
dimarts, 7 de juny del 2011
Diciembre
- Me salvaste la vida. Cuando creía no tener fuerzas para seguir avanzando, cuando pensaba que la vida me había abandonado, llegaste tú. Éramos dos personas que nos sentíamos solas, en una noche de diciembre. Teníamos frío y falta de amor. Siempre recordaré la noche en la que nos conocimos. Ni que quisiera la podría olvidar. Estaba sólo y amargado en la barra de aquél bar, y tú entraste y te sentaste a mi lado. Estabas dolida, te hicieron daño. Te pedí si tenías fuego, y me regalaste un mechero, diciéndome que estaba maldito. Nos emborrachamos juntos. Estoy seguro que dábamos pena. Luego paseamos bajo las luces navideñas y nos sentamos en un banco al lado del río. Me contaste que no querías estar sola otras navidades, que la navidad es la única época del año que no se debe pasar en soledad, que es muy triste. Sentías que la vida te estaba pasando demasiado rápido, que tu tiempo se estaba consumiendo. Ahora entiendo esas palabras. Luego echaste a llorar cómo una niña pequeña y te refugiaste en mis brazos. Olí tu pelo, y sentí que una droga recorría todas las venas de mi cuerpo. Nos dormimos abrazados en ese banco. Éramos dos desconocidos, pero teníamos una cosa en común, y nuestros destinos se encontraron, cómo cuando se cruzan dos ríos que se unen hasta llegar al mar. A la mañana siguiente, comprendí que tú eras la persona que estaba esperando. Y que nosotros dos, juntos, íbamos a desembarcar en una vida nueva. Cuidaste siempre de mí y me protegiste. Pero si hubiera sabido todo esto antes, hubiera aprovechado al máximo cada segundo a tu lado. Pero sé que me querías, y eso es más que suficiente. Has hecho que vuelva a creer en el amor. Tú cambiaste mi vida, y te lo debo todo. Gracias.
Una lágrima bajó por mi mejilla, y cayó encima del papel. Levanté mi cabeza, y vi que todos me estaban mirando con lástima. Husmeé en el bolsillo de la americana, y cogí el mechero con fuerza. Aún con la mano en el bolsillo bajé del altar y me senté en el banco.
Mariona Rodríguez
Mariona Rodríguez
dilluns, 6 de juny del 2011
Consecuencias
Estoy asustado, pero sé que lo merezco. La quiero muchísimo, más que nada en el mundo. La quiero más que él, sin duda. Pero por alguna razón eso no era suficiente. Yo la hubiera hecho feliz, soy un buen tipo. Lo que hice fue sin pensar, estaba furioso. Creí que me quería, pero sólo fui un juego para ella. Entonces, exploté. No pude contener mi rabia. Y ahora debo atenerme a las consecuencias. Cierro los ojos. Pienso en ella, como si pudiera dejar de hacerlo, y sonrío. Veo su rostro, inolvidable para mi cerebro, huelo su pelo, como si estuviese delante de mí. Abro los ojos, y veo que el hombre sonríe con malicia. Sé que ha llegado mi hora. Oigo un disparo, y no puedo evitar pensar sarcásticamente que la envidia mata.
Mariona Rodríguez
http://www.youtube.com/watch?v=KV2ssT8lzj8&ob=av2e
Mariona Rodríguez
http://www.youtube.com/watch?v=KV2ssT8lzj8&ob=av2e
Decepción
Mariona Rodríguez
http://www.youtube.com/watch?v=ZpA0l2WB86E
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